Ministerio Liturgico

Ministerio Litúrgico

P

or ministerio litúrgico se entiende todo servicio, con cierta consistencia y estabilidad, previsto y reconocido como tal para el adecuado desarrollo de las acciones litúrgicas. Merecen una especial mención los ministerios de la presidencia, de la oración, del canto, de la lectura, de la predicación y de la acogida.

La existencia en la Iglesia de ministerios y funciones o servicios, además de los dones personales y carismas, no es consecuencia deuna estrategia organizativa, sino factor esencial de una eclesiología de comunión y participación en la que todos los miembros contribuyen, cada uno a su modo, a la edificación del cuerpo (1Co14, 5; Ef 4, 12)

El ejercicio de los diferentes ministerios y funciones que enriquecen a la asamblea, permite una participación plena, consciente y activa de todos los que participan en la liturgia. También dichos ministerios y funciones manifiestan la naturaleza de la Iglesia que es toda ella ministerial.

El que ejerce un ministerio en la liturgia lo hace como un servicio a los hermanos, no como un honor. No sería la actitud correcta la de considerar que aquellos y aquellas que prestan un servicio tienen un privilegio especial, y mucho menos que están por encima de los demás.

Además de los ministerios ordenados (Sacerdotes, Diáconos, etc.), existen funciones en la liturgia (misa) que son ejercidas por laicos que ponen su tiempo y su talento al servicio de la asamblea litúrgica, tales como los acólitos (servidores del altar o monaguillos), los lectores, los ministros extraordinarios de la Eucaristía, los cantores, los miembros del coro, los músicos, los líderes de cantos. Otros aportan su tiempo y talento para la planificación y organización de la liturgia, mantenimiento del templo, de las vestiduras y vasos sagrados, y otros se encargan de las decoraciones que reflejan el espíritu de la fiesta o del tiempo litúrgico.